Sobre el libro

En los capítulos 1 y 2, situado antes de los años ‘70, las mujeres comparten su memoria de la vida en los pueblos y aldeas donde nacieron en el Altiplano y departamentos en el sur de Guatemala. Se destacan las duras condiciones de vida en extrema pobreza y la lucha diaria por la sobrevivencia. Las familias campesinas apenas cuentan con propios medios de subsistencia y se destaca la falta de acceso a todo tipo de servicios como la de salud y de educación. Las mujeres enfatizan el papel marginado que sienten haber tenido en este periodo.

El capítulo 3 abarca el período de los años ‘70 hasta inicios de los ‘80. Es el relato de la colonización de Ixcán y El Petén. Es el inicio de una vida bajo condiciones más comprometedores. Las familias logran tener acceso a la tierra organizadas en cooperativas o como aldeas de parcelarios. El lugar de la mujer sigue siendo ‘en la casa’, aunque esto en realidad no representa sus múltiples quehaceres y aportes a la economía familiar.

El capitulo 4 relata la llegada de la guerra en los pueblos. A finales de los ‘70 e inicios de los ‘80 la vida cambia bruscamente. Las mujeres hablan del impacto de la guerra en sus hogares y comunidades. Dan su interpretación que tenían en este tiempo de los fenómenos y los actores en el conflicto. Al final explican cómo se preparan para la huida y como dejan todo ‘sin cerrar la puerta’.

El capítulo 5 habla de la sobreviviencia en la montaña antes de salir a México en el ‘81, ‘82, ‘83. Dan imágenes de la lucha por la vida escondiéndose en la montaña y tratar no caer en manos del ejército. Aunque fueron meses para algunas y días para otras, la memoria es dura y dolorosa. Hay mujeres que hablan de la presencia de la guerrilla en la orilla de los campamentos temporales. Algunas, mujeres jóvenes, se incorporan en la lucha. Organizados en grupos grandes o como familia individual al final coinciden en su camino a México.

En el capítulo 6 se describen los acontecimientos de la recepción y las condiciones físicas y mentales al llegar como refugiados en México. La asistencia de emergencia condiciona la vida. Diferentes grupos étnicos conviven por primera vez juntos. Surge un nuevo campo de participación de las mujeres.
Incursiones del ejército Guatemalteco en los campamentos motivan el gobierno de México de reubicar las refugiados a los Estados de Campeche y Quintana Roo. Hay resistencia de la población refugiada. Muchas mujeres hablan de un traslado forzado lejos de su tierra natal. La mitad de los 40,000 refugiados reconocidos en este tiempo fueron reubicados.


El capítulo 7 habla del período de 1984 hasta 1995-1998. Abarca la vida en los campamentos en Campeche y Quintana Roo y en Chiapas muchas veces integrados en ejidos Mexicanos. La vida se empieza a tranquilizar. Con apoyo de instancias externas las mujeres van teniendo nuevas experiencias. Empiezan a cuestionar las relaciones de genero en las familias y su ausencia a nivel comunitario. Por primera vez dan valor a sus aportes a la economía familiar. Procesos organizativos, talleres, la convivencia en centros urbanos, contactos con todo tipo de organizaciones nacionales e internacionales, hacen que se rompa con el aislamiento y el papel marginado de antes. Algunas mujeres jóvenes hablan de los efectos de su trabajo en las ciudades y centros turísticos.


En el capítulo 8 las mujeres comparten sus ideas y sentimientos en la toma de decisiones de retornar a Guatemala. Describen las formas organizativas y preparativos como grupo de familias y como mujeres organizadas en la Asociación Nacional de Mujeres Guatemaltecas Ixmucané. No se trata de un traslado forzado esta vez, sin embargo significa otra vez un rompimiento, otra vez dejar familiares, la casa, un lugar donde vivieron más de diez años. Recuerdan la llegada en las nuevas comunidades. El primer retorno de las mujeres que fueron entrevistadas para este libro, tuvo lugar en abril de 1995 y el último en julio de 1998.

Capítulo 9 aglutina las experiencias de reconstrucción de las comunidades y la reintegración en Guatemala. Hay atrasos en comparación con la situación en México y cuesta transferir los mismos niveles de participación de la mujer. Reflexionan sobre su derecho a la tierra y su participación en las cooperativas, estructura máxima de toma de decisiones a nivel comunitario. Se preguntan si el retorno rindió y si se están logrando mayores condiciones de vida.

El capítulo 10 resume la interpretación de las mujeres sobre lo que para ellas quiere decir ‘no querer regresar al pasado’ y sobre la expresión ‘ya no estar ciegas’. Hacen el balance de los cambios que se han dado en las relaciones de genero y el acceso que tienen a la participación social, económico y político.